28 de noviembre de 2008

Hebreos 10:32-39

Heb 10:32-39.
Muchas y variadas aflicciones se conjugaron contra los primeros cristianos y ellos tuvieron gran conflicto. El espíritu cristiano no es un espíritu egoísta; nos lleva a compadecer al prójimo, a visitarles, ayudarles y rogar por ellos.

Aquí todas las cosas no son sino sombras. La felicidad de los santos durará para siempre en el cielo; los enemigos nunca pueden quitarla, como los bienes terrenales. Esto hará rica restauración por todo lo que perdimos y sufrimos aquí. La parte más grande de la dicha de los santos está todavía en la promesa. Es una prueba de la paciencia de los cristianos tener que contentarse con vivir después que su obra esté hecha, y seguir en pos de su recompensa hasta que llegue el tiempo de Dios para darla. Pronto Él vendrá a ellos, en la muerte, para terminar todos sus sufrimientos y darles la corona de vida. El actual conflicto del cristiano puede ser agudo, pero pronto terminará. Dios nunca se complace con la profesión formal y los deberes y servicios externos de los que no perseveran, sino que los contempla con mucho desagrado. Los que han sido mantenidos fieles en las grandes pruebas del tiempo pasado, tienen razón para esperar que la misma gracia les ayude aún a vivir por fe hasta que reciban el objetivo de su fe y paciencia, la salvación misma de sus almas. Viviendo por fe y muriendo por fe nuestras almas están a salvo para siempre.

Heb 10:32-39:

Heb 10:32 Pero recordad los días pasados, cuando después de haber sido iluminados, soportasteis una gran lucha de padecimientos;
Heb 10:33 por una parte, siendo hechos un espectáculo público en oprobios y aflicciones, y por otra, siendo compañeros de los que eran tratados así.
Heb 10:34 Porque tuvisteis compasión de los prisioneros y aceptasteis con gozo el despojo de vuestros bienes, sabiendo que tenéis para vosotros mismos una mejor y más duradera posesión.
Heb 10:35 Por tanto, no desechéis vuestra confianza, la cual tiene gran recompensa.
Heb 10:36 Porque tenéis necesidad de paciencia, para que cuando hayáis hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.
Heb 10:37 PORQUE DENTRO DE MUY POCO TIEMPO, EL QUE HA DE VENIR VENDRA Y NO TARDARA.
Heb 10:38 MAS MI JUSTO VIVIRA POR LA FE; Y SI RETROCEDE, MI ALMA NO SE COMPLACERA EN EL.
Heb 10:39 Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para la preservación del alma.

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