30 de noviembre de 2008

Caín y Abel

Adan y eva fueron a vivir fuera del huerto de Eden y tuvieron dos hijos que se llamaban Caín y Abel.
La vida fuera del paraiso era dura y alli habia maldad y muerte.



La maldad del corazón termina en el asesinato hecho con las manos. Caín mató a Abel, su propio hermano, el hijo de su propia madre, a quien debiera haber amado; a su hermano menor, a quien debiera haber protegido; un hermano bueno, que nunca le había hecho nada malo. ¡Qué efectos fatales del pecado de nuestros primeros padres fueron estos, y cómo deben de haberse llenado de angustia sus corazones! Observe el orgullo, la incredulidad y la soberbia de Caín. Niega el crimen, como si pudiera ocultarlo de Dios. Trata de tapar un homicidio deliberado con una mentira deliberada. El asesinato es un pecado que clama. La sangre pide sangre, la sangre del asesino por la sangre del asesinado. -¿Quién conoce el alcance y el peso de una maldición divina, cuán lejos llega, cuán profundo penetra? Los creyentes se salvan de ella sólo en Cristo, y heredan la bendición. Caín fue maldecido por la tierra. Él halló su castigo ahí donde eligió su suerte y puso su corazón. Toda criatura es para nosotros lo que Dios la haga, un consuelo o una cruz, una bendición o una maldición. La maldad del malo trae maldición a todo lo que hacen y a todo lo que tienen.
Caín se queja, no de su pecado, sino de su castigo. Se muestra gran dureza de corazón cuando nos preocupan más nuestros sufrimientos que nuestros pecados. Dios tiene propósitos sabios y santos al prolongar las vidas hasta de los hombres más malos. Vano es inquirir cuál fue la señal puesta sobre Caín. Indudablemente era conocida tanto como marca de infamia sobre Caín, y como señal de Dios para que no lo mataran.
Abel hablaba aún estando muerto. Habla de la odiosa culpa del crimen y nos avisa que debemos reprimir los primeros accesos de ira y nos enseña que el justo debe esperar persecución. También, que hay un estado futuro y una recompensa eterna para disfrutar, por fe en Cristo y su sacrificio expiatorio. Él nos habla de la excelencia de la fe en el sacrificio y la sangre expiatoria del Cordero de Dios. Caín mató a su hermano porque sus propias obras eran malas y las de su hermano, justas, 1 Juan iii, 12. Como consecuencia de la enemistad puesta entre la Simiente de la mujer y la simiente de la serpiente estalló la guerra, que se ha librado continuamente desde entonces. En esta guerra estamos todos comprometidos, nadie es neutral; nuestro Capitán ha declarado que él que no es conmigo, contra mí es. Apoyemos decididamente, pero con mansedumbre, la causa de la verdad y justicia contra Satanás.

Genesis 4:8-15 RV60
(8)  Y dijo Caín a su hermano Abel:  Salgamos al campo.  Y aconteció que estando ellos en el campo,  Caín se levantó contra su hermano Abel,  y lo mató.(9)  Y Jehová dijo a Caín:  ¿Dónde está Abel tu hermano?  Y él respondió:  No sé.  ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?(10)  Y él le dijo:  ¿Qué has hecho?  La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra.(11)  Ahora,  pues,  maldito seas tú de la tierra,  que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.(12)  Cuando labres la tierra,  no te volverá a dar su fuerza;  errante y extranjero serás en la tierra.(13)  Y dijo Caín a Jehová:  Grande es mi castigo para ser soportado.(14)  He aquí me echas hoy de la tierra,  y de tu presencia me esconderé,  y seré errante y extranjero en la tierra;  y sucederá que cualquiera que me hallare,  me matará.(15)  Y le respondió Jehová:  Ciertamente cualquiera que matare a Caín,  siete veces será castigado.  Entonces Jehová puso señal en Caín,  para que no lo matase cualquiera que le hallara.

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