¿Estás Sentenciado? ó ¿Estas Sentenciando?
Comentario Biblico Romanos 2:1-16
Los judíos se creían pueblo santo, merecedores de sus privilegios por derecho propio, aunque eran ingratos, rebeldes e injustos, pero se les debe recordar a todos los que así actúan, en toda nación, época y clase, que el juicio de Dios será conforme al verdadero carácter de ellos.
El caso es tan claro, que podemos apelar a los pensamientos propios del pecador.
En todo pecado voluntario hay desprecio de la bondad de Dios. Aunque las ramificaciones de la desobediencia del hombre son muy variadas, todas brotan de la misma raíz.
Sin embargo, en el arrepentimiento verdadero debe haber odio por la pecaminosidad anterior dado el cambio obrado en el estado de la mente que la dispone a elegir lo bueno y rechazar lo malo.
También muestra un sentido de infelicidad interior. Tal es el gran cambio producido en el arrepentimiento, es la conversión, y es necesario para todo ser humano.
La ruina de los pecadores es que caminan tras un corazón duro e impenitente.
Sus obras pecaminosas se expresan con las fuertes palabras “atesoras para ti mismo ira”.
Nótese la exigencia total de la ley en la descripción del hombre justo. Exige que los motivos sean puros, y rechaza todas las acciones motivadas por la ambición o por fines terrenales.
En la descripción del injusto, se presenta el espíritu contencioso como el principio de todo mal.
La voluntad humana está enemistada con Dios.
Hasta los gentiles, que no tenían la ley escrita, tenían por dentro lo que les dirigía en cuanto a lo que debían hacer por la luz de la naturaleza.
La conciencia es un testigo que, tarde o temprano, dará testimonio. Al obedecer o desobedecer estas leyes naturales y sus dictados, las conciencias de ellos los exoneran o los condenan.
Nada causa más terror a los pecadores, y más consuelo a los santos, que Cristo sea el Juez.
Los servicios secretos serán recompensados, los pecados secretos serán castigados entonces y sacados a la luz.
(1) Por lo cual no tienes excusa, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas, pues al juzgar a otro, a ti mismo te condenas, porque tú que juzgas practicas las mismas cosas. (2) Y sabemos que el juicio de Dios justamente cae sobre los que practican tales cosas. (3) ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que condenas a los que practican tales cosas y haces lo mismo, que escaparás al juicio de Dios? (4) ¿O tienes en poco las riquezas de su bondad, tolerancia y paciencia, ignorando que la bondad de Dios te guía al arrepentimiento? (5) Mas por causa de tu terquedad y de tu corazón no arrepentido, estás acumulando ira para ti en el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, (6) el cual PAGARA A CADA UNO CONFORME A SUS OBRAS: (7) a los que por la perseverancia en hacer el bien buscan gloria, honor e inmortalidad: vida eterna; (8) pero a los que son ambiciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia: ira e indignación. (9) Habrá tribulación y angustia para toda alma humana que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego; (10) pero gloria y honor y paz para todo el que hace lo bueno, al judío primeramente, y también al griego. (11) Porque en Dios no hay acepción de personas. (12) Pues todos los que han pecado sin la ley, sin la ley también perecerán; y todos los que han pecado bajo la ley, por la ley serán juzgados; (13) porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los que cumplen la ley, ésos serán justificados. (14) Porque cuando los gentiles, que no tienen la ley, cumplen por instinto los dictados de la ley, ellos, no teniendo la ley, son una ley para sí mismos, (15) ya que muestran la obra de la ley escrita en sus corazones, su conciencia dando testimonio, y sus pensamientos acusándolos unas veces y otras defendiéndolos, (16) en el día en que, según mi evangelio, Dios juzgará los secretos de los hombres mediante Cristo Jesús. Romanos 2:1-16
Bibliografía:
Comentario Bíblico Matthew Henry
La Biblia de las Américas